Ven y dime todas esas cosas, invitame a sentarme junto a tí. Escucharé todos tus sueños en mi oído. Y déjame estrechar tus manos, y regalarte unas pocas de ilusiones. Ay, ven y cuéntame una historia que me haga sentir bien. Yo te escucharé, con todo el silencio del planeta, y miraré tus ojos, como si fueran los últimos de este país.